miércoles, 6 de enero de 2010
I'm Lost
lunes, 19 de octubre de 2009
Déjame decirte que te quiero
aunque sean las distancias infinitas
déjame amarte, así, en silencio,
es todo lo que mi corazón te pide.
Déjame decirte que te quiero
aunque otra te lo diga a su modo;
ya ves, no pido mucho
y, a cambio, yo te lo doy todo.
Déjame decirte que te quiero
al oído, entre susurros,
para que nadie más que tú, sólo tú
sepa de este sentimiento mío.
Déjame decirte que te quiero
desde aquí, en la penunbra,
y entre verso y verso
escribiré tu nombre de algún modo.
domingo, 11 de octubre de 2009
No hay mañana para la felicidad

Siempre pensamos y nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después. ¿Cuándo? Después: después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro, etc.
Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.
Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.
Y, sin ninguna duda, la verdad es que “no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo”.
Si no es ahora, ¿cuándo? La vida siempre estará llena de “más tarde”, de nuevos retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas.
No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es “ahora”.
“Disfruta cada momento que vives” y atesóralo más, porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que:“El tiempo no espera a nadie”.
Así que deja de esperar hasta que termines la universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, ¡para decidir que NO HAY MEJOR MOMENTO QUE justamente ESTE PARA SER FELIZ!
“La felicidad es un trayecto, no un destino. Trabaja como si no necesitases dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo”.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Instrucciones para llorar

Julio Cortázar
martes, 4 de agosto de 2009
Acuérdate de lo bueno
Cuando el cielo esté gris...
Acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío...
Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una temporal derrota...
Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor...
Revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.
Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Acuérdate de todas las personas que te quieren y siguen queriendo, de todo el bien que has hecho y sigues haciendo.
Acuérdate de aquella música que te hizo feliz, ahora escucha su melodía en lo más profundo de tu corazón.
Alégrate de que el silencio sea ese remanso de paz que te recuerda una flor, una hoja caída, un árbol frondoso, el agua que se desliza incesantemente de una fuente, un pájaro que brinca y que con sus revoloteos vuela de una rama a otra.
Acuérdate de los momentos de reuniones, cumpleaños, fiestas, bailes... que en tu honor o compartiendo te alegraron la vida.
Sé feliz.
Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobretodo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó.
Revive esa caricia espontánea que se te dió.
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.
Nunca te olvides que Dios te ama inmensamente y que te necesita mucho, para seguir en la gran Obra de la Salvación.
Allí en tu mente están guardadas todas las imágenes;
¡y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!
lunes, 20 de julio de 2009
Historias de D
Hay alguien a quien me estoy "acercando" mucho últimamente: pasamos bastantes horas juntos, intentamos sacar tiempo para hablar, echarnos unas risas o si no podemos vernos, nos mandamos mensajes o nos dejamos notitas. Puede que todo esto suene a actitud infantil pero él hace más llevadera la rutina diaria y aguantar los "marrones" laborales, me hace ver las cosas de forma distinta, me anima, hace el payaso para que me ría, me dice lo guapa que estoy, me lleva dulces para merendar... En fin, que es un encanto, en todos los sentidos.
Y claro... entre que me trata como una reina (la mayoría de las veces), me hace sonreir como una niña, me da unos masajes estupendos, se da cuenta al instante de lo que me pasa..., y encima, yo me siento sola, y cuando veo cariño me aferro como una tonta, pues... ¡MARCHANDO LIO MENTAL !
Es algo imposible, por muchíiiiisimas circunstancias (la más importante es que él tiene pareja-¡no me creo que esté pensando todo esto de un chico con novia!-) y además, ni siquiera sé si a mí me gusta o sólo es una fantástica tabla de salvación pero... no puedo evitar ponerme nerviosa cuando se acerca y me roza, cuando se pone a hacerme cosquillas como si fuéramos dos niños pequeños, cuando me mira y me suelta un: ¡Pero qué guapa vas hoy!; no puedo evitar que me guste hablar con él horas y horas, que me ría cuando hace el payaso sólo para que se me pase un cabreo, que me encante ver cómo se preocupa por mí y... que sienta un nudo en el estómago cuando oigo hablar de su novia o los veo juntos.
A veces, cuando estamos solos (lo que es casi imposible) quisiera que se detuviera el tiempo y poder disfrutar de esos breves momentos de risas y complicidad. Sé que no es bueno ilusionarme con algo que no es (ni va a ser) pero esta mezcla de sensaciones hace que me sienta mujer, viva y especial y... eso no hace daño a nadie, ¿no?
domingo, 31 de mayo de 2009
Everytime we touch
Porque cada vez que nos tocamos, noto esta sensación
y cada vez que nos besamos, te juro que puedo volar...
Quiero que esto dure; te necesito a mi lado.
Porque cada vez que nos tocamos, siento escalofríos
y cada vez que nos besamos, alcanzo el cielo...
No puedo dejarte ir; te quiero en mi vida.
sábado, 30 de mayo de 2009
Hay besos
¿Quién no ha pensado alguna vez cuál es la verdadera importancia de un beso?
Pero no en los dos besos "por compromiso" que se dan cuando te presentan a un desconocido, ni los que utilizas para saludar a tus amigos, ni siquiera los que das a cuando llegas a casa, te despides o vuelves de un viaje.
Hablo de besos de verdad: besos en los que se pone el alma, que transmiten todo lo que, muchas veces, somos incapaces de decir con palabras; besos llenos de ternura, pasión, complicidad y amor.

Todo lo que espero de tu vida,
es que me la regales por completo.
Que trepes de mis pies a mi cabeza,
que me quieras al revés...
Cuéntame verdades como puños,
no me mientas para bien o para mal.
Que me ruja aquí el océano en el pecho,
al averiguar si vienes o te vas.
Y que hacer con todo aquello con lo que no se da,
y que hacer con los "Te quiero" fabricados,
dejar que se despeñen de los labios,
o llenar con ellos pompas de jabón.
Hay besos, que se dan tan por costumbre,
que al final ya no se sabe
si son costumbre o son besos
pero los que tú me das,
son besos, y sólo besos,
porque aunque tú no lo sepas
te los robo cuando quiero,
te los robo cuando quiero.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Todavía
viernes, 24 de abril de 2009
Tardes negras

No sé con quién hablar ni cómo explicar esta sensación de estar vacía, hastiada y profundamente triste.
No sé qué me pasa... y no sé cómo solucionarlo.
Mientras, las horas pasan, los días se me hacen eternos y voy empequeñeciéndome cada vez más: dejando que caiga sobre mí el chaparrón de reproches maternos, la indiferencia familiar, las preguntas inquisitorias de los "amigos", las miradas burlonas y malintencionadas de conocidos, compañeros y demás personajillos ajenos a mi vida pero, en cambio, muy interesados en ella.
Además sé que me culpan a mí misma de mi actual situación (-Tú lo has provocado, soluciónatelo tú-). Todos quieren "oir y saber" pero no escuchar, entender ni ponerse en mi lugar.